Patrones de conducta y Estilos de crianza

El comportamiento humano es moldeado por múltiples factores, entre ellos los patrones de conducta y los estilos de crianza

Los patrones de conducta son respuestas repetitivas que las personas desarrollan a lo largo de su vida y que influyen en su manera de actuar, pensar y relacionarse con los demás. Estos pueden ser innatos, aprendidos o adquiridos a través de la experiencia, y desempeñan un papel fundamental en la adaptación al entorno.

Por otro lado, los estilos de crianza son el conjunto de estrategias y prácticas que los padres o cuidadores emplean para educar y guiar a los niños. Dependiendo del enfoque adoptado, estos estilos pueden fomentar la autonomía, la disciplina, la autoestima o, en algunos casos, generar inseguridad o dependencia. Entre los principales estilos de crianza se encuentran el autoritario, el permisivo, el democrático y el negligente, cada uno con un impacto distinto en el desarrollo emocional y social del niño.

Comprender que son, y la importancia de los patrones de conducta y estilos de crianza es clave para promover un desarrollo saludable y equilibrado.


Patrones de Conducta

Son formas repetitivas de actuar, pensar o reaccionar ante diferentes situaciones, influenciadas por factores biológicos, psicológicos y sociales. Estos patrones se forman a lo largo de la vida a través de la experiencia, la educación y el entorno cultural, y pueden ser tanto conscientes como inconscientes.

Desde una perspectiva psicológica, los patrones de conducta son el resultado de la combinación de factores biológicos, emocionales y sociales. Algunos se desarrollan de manera innata, como los reflejos en los recién nacidos, mientras que otros se adquieren mediante el aprendizaje y la observación. 

Los patrones de conducta se clasifican según su origen y función.

Patrones de conducta innatos: Se heredan biológicamente y que no requieren aprendizaje previo. Se manifiestan desde el nacimiento y tienen un propósito adaptativo, ayudan a la supervivencia y al desarrollo del individuo, como el reflejo de succión en los recién nacidos, la reacción de sobresalto ante ruidos fuertes, o la búsqueda de contacto visual y afectivo en los bebés.



Patrones de conducta aprendidos: Se adquieren a lo largo de la vida a través de la observación, la educación y la experiencia. Se pueden modificar con el tiempo y dependen del entorno en el que se desarrolle el individuo, como los hábitos de estudio adquiridos y modificados durante los años, o las formas en las que nos comunicamos que estan influenciadas por nuestro entorno, cultura o familia.



Patrones de conducta adaptativos: Permiten a una persona ajustarse de manera positiva a diferentes situaciones, promoviendo su bienestar y el de los demás. Algunos ejemplos podrían ser la capacidad de resolver problemas de manera pacífica, aprender a manejar el estrés, o la empatía y el respeto en las relaciones interpersonales.


Patrones de conducta desadaptativos: Son las conductas que resultan perjudiciales para la persona o para su entorno. Pueden surgir como respuesta a experiencias negativas, traumas o falta de habilidades sociales. Algunas de ellas podrían ser las reacciones impulsivas y agresivas ante el conflicto, la evitación de responsabilidades o situaciones, o la dependencia excesiva de los demás para la toma de decisiones.




Estilos de Crianza 

Los estilos de crianza son los diferentes enfoques que los padres utilizan para educar y guiar a los niños. Estos estilos influyen en la formación de su personalidad, autoestima, habilidades sociales y emocionales. Estos estilos de crianza se basan en la combinación de dos factores, el nivel de control y disciplina que los padres ejercen sobre el niño y el nivel de afecto y comunicación que ofrecen en la relación con él.

Existen cuatro estilos principales de crianza.


 Estilo Autoritario: Se establecen reglas estrictas y esperan obediencia sin cuestionamientos. Priorizan la disciplina y el control sobre la comunicación y la expresión emocional. Es alta disciplina y bajo afecto.

Se caracteriza por exigencia de obediencia sin explicaciones, poca o nula flexibilidad en las reglas, y baja expresión de afecto y apoyo emocional. Puede generar en los infantes baja autoestima y dificultad para tomar decisiones, miedo a la autoridad, falta de habilidades sociales y problemas emocionales.


Estilo Permisivo: Los padres permisivos son afectuosos y comprensivos, pero imponen pocas reglas y límites. Suelen evitar los conflictos y permiten que el niño tenga mucha libertad en la toma de decisiones. Es baja disciplina, y alto afecto.

Se caracteriza por un alto nivel de afecto y comunicación, falta de normas, poca exigencia de responsabilidades, y se evita imponer castigos o consecuencias. Este estilo de crianza  puede traer diversos efectos negativos en los infantes como dificultad para respetar reglas y límites, impulsividad, poca tolerancia a la frustración, falta de autocontrol y problemas para asumir responsabilidades.



Estilo Democrático: M
ás equilibrado y recomendado, ya que combina reglas claras con afecto y comunicación. Los padres democráticos establecen normas, pero también permiten la expresión emocional y el diálogo.

Se caracteriza por poner normas y límites claros, pero con flexibilidad, tiene un alto nivel de afecto y comunicación con los hijos, y es una enseñanza basada en el respeto y la negociación. Afecta positivamente en los niños, pues les genera una mayor autoestima y confianza en sí mismos, un desarrollo de habilidades sociales y emocionales, y una mayor autonomía y responsabilidad.



Estilo Negligente: N
o se establecen límites ni se muestra afecto o interés en la vida del niño. En muchos casos, esto puede deberse a problemas personales, emocionales o situaciones de abandono. Es una baja disciplina, y un  bajo afecto.

Sus características principales son falta de normas y límites, poca supervisión, escaso interés en la vida del niño por parte de los padres, y baja expresión de afecto y comunicación. Este estilo de crianza tiene multiples efectos negativos en los infantes, algunos de ellos son la falta de autoestima y problemas emocionales, dificultades en el control de impulsos y al momento de socializar, además de presentar un mayor riesgo de desarrollar comportamientos problemáticos o antisociales.


El estilo de crianza tiene un impacto significativo en el desarrollo de los niños, ya que modela su forma de relacionarse con los demás, su autoconcepto y sus habilidades para enfrentar la vida. Cada niño es diferente, por lo que es fundamental adaptar la crianza a sus necesidades individuales, brindando un ambiente seguro, amoroso y con normas claras que fomenten su crecimiento integral.



Fuentes Bibliográficas

Baumrind, D. (1966). Effects of Authoritative Parental Control on Child Behavior. Child Development, 37(4), 887-907.

Maccoby, E. E., & Martin, J. A. (1983). Socialization in the Context of the Family: Parent-Child Interaction. En P. H. Mussen (Ed.), Handbook of Child Psychology (Vol. 4, pp. 1-101). New York: Wiley.

Alcázar Córcoles, M. Á. (2008). Patrones de conducta y personalidad antisocial en adolescentes: Estudio criminológico trasnacional [Tesis doctoral, Universidad Autónoma de Madrid].



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